Cada año, cuando embotellamos el aceite nuevo, en casa hay un ritual que no falla: pan recién hecho, un buen chorro de aceite y nada más. Así se prueba de verdad.
El aceite de cosecha temprana es intenso, verde, con amargor y picor. Brilla en crudo, cuando nada le quita protagonismo. Por eso estas cinco recetas tienen algo en común: son sencillas, de toda la vida, y el aceite se añade al final, sin calentarlo.
1. Tostada con tomate, aceite y sal
La receta más simple y, para nosotros, la mejor forma de juzgar un aceite.
Ingredientes: pan de pueblo o de barra, un tomate maduro, aceite de oliva virgen extra y sal en escamas.
- Tuesta el pan hasta que esté crujiente por fuera.
- Ralla el tomate o úntalo directamente partido por la mitad.
- Echa un chorro generoso de aceite y una pizca de sal.
Si quieres, frota antes el pan con medio diente de ajo. Y si el aceite es temprano, fíjate en cómo el tomate suaviza el amargor y deja salir los aromas verdes.

2. Salmorejo
Andaluz de pura cepa. El aceite no es un acompañamiento: es lo que le da la textura.
Ingredientes (4 personas): 1 kg de tomates bien maduros, 200 g de pan del día anterior, 1 diente de ajo pequeño, entre 100 y 150 ml de aceite de oliva virgen extra y sal. Para servir: huevo duro y jamón picados.
- Tritura los tomates con el ajo y cuela si quieres un salmorejo muy fino.
- Añade el pan troceado, deja que se empape unos minutos y vuelve a triturar.
- Con la batidora en marcha, incorpora el aceite poco a poco hasta que quede espeso y brillante. Prueba de sal.
- Enfría en la nevera y sirve con huevo duro, jamón y un hilo más de aceite por encima.

3. Ajoblanco
La sopa fría blanca, más antigua que el gazpacho, y perfecta para un aceite con carácter.
Ingredientes (4 personas): 200 g de almendra cruda pelada, 100 g de miga de pan remojada, 1 diente de ajo, 100 ml de aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas de vinagre de Jerez, unos 750 ml de agua muy fría y sal. Para servir: uvas o melón.
- Tritura las almendras con el ajo, la miga escurrida y un poco de agua hasta tener una pasta fina.
- Añade el aceite en hilo sin dejar de batir, y después el vinagre y la sal.
- Aligera con el agua fría hasta la textura que te guste y deja enfriar bien.
- Sirve con uvas y un hilo de aceite por encima.

4. Pipirrana
En Jaén no hay verano sin pipirrana, y cada casa tiene su versión. Esta es la más sencilla.
Ingredientes: tomates maduros, un pimiento verde, media cebolla, huevo duro, atún en conserva, aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal.
- Pica muy fino el tomate, el pimiento y la cebolla.
- Añade el huevo duro picado y el atún desmigado.
- Aliña con sal, un chorrito de vinagre y aceite sin miedo. Déjala reposar un rato antes de servir.
Lo mejor de la pipirrana es mojar pan en el caldo del fondo, donde se juntan el tomate y el aceite.
5. Helado de vainilla con aceite y sal
Puede sonar raro, pero pruébalo una vez. Una bola de helado de vainilla (o un yogur natural), un hilo de aceite virgen extra verde y unas escamas de sal. El contraste entre el dulce, el amargor del aceite y la sal funciona de maravilla, sobre todo con un aceite temprano.
Un consejo para todas
Añade el aceite al final y en crudo, y guarda la botella en un sitio fresco y oscuro, lejos de los fogones. Te contamos por qué en cómo conservar el aceite de oliva.
Si todavía no tienes el aceite de este año, nuestro AOVE temprano sin filtrar de la cosecha 26/27 acaba de salir de la almazara. Y si quieres saber qué lo hace tan especial, lo contamos en ya tenemos el aceite nuevo sin filtrar.

